CONSTRUCCION DE NAVE PARA ALMACEN

Situación: T.M. La Portellada (Teruel)
Año de finalización: 2007
Duración de la obra: 6 meses
Proyecto y Dirección Facultativa: Rubén Esteve Latorre
En esta ocasión el encargo consistía en redactar el proyecto y posterior dirección de obras para la construcción de una nave la cual debía servir al uso como almacén, un tanto singular por el programa de necesidades que el promotor planteaba. La adecuación al emplazamiento y la distribución interior de espacios daban esa singularidad.
La nave debía servir a una masía recientemente rehabilitada, como almacén de usos agrícolas en planta baja y un altillo, y otra planta como pieza separada para albergar un “palomar”. La situación en la que el promotor pretendía ubicar la nave era, de entre todos los posibles, el más respetuoso con el impacto ambiental del edificio en un entorno natural y agrícola, característico de la zona, sin que perturbara la imagen del conjunto formada por la masía, la nueva nave y los campos de cultivo cercanos.
Así, la nave ocupa una superficie de 200m2 (20x10m) y debería encajarse en la ladera de la montaña, para lo cual había que realizar el rebaje para encajar el edificio y los correspondientes muros de contención. El desnivel ganado con la planta altillo daría al edificio un acceso a nivel superior.
Como solución técnica, tras descartar la estructura prefabricada por su elevado coste relativo a las dimensiones del edificio, así como un acceso inadecuado para camiones de gran tonelaje, se optó por una estructura mixta. Se plantean muros de contención en las tres caras en contacto con el terreno y 3 crujías formadas por pórticos de hormigón armado y placa prefabricada Thermacol.

 

El tipo de placa responde a las exigencias de una luz máxima entre pórticos de 7,25m y al aislamiento que le confiere el relleno de poliestireno. Sus dimensiones son 120cm de ancho y 22cm de canto, y está compuesta por dos nervios de doble té en hormigón pretensado a intereje de 60cm, embebidos en poliestireno. Asimismo, el reducido peso propio de la placa simplificaba las jácenas que debían construirse en obra.
Por simplificar el procedimiento constructivo se adopta la misma solución de placa para el forjado de altillo, ya que debía ser la continuación del forjado de cubierta inclinada, con la intención de que fuese hormigonado en una sola etapa.
Una vez montado el forjado intermedio del altillo, la próxima fase consistía en disponer del encofrado necesario para soportar el peso del forjado de cubierta durante el período de fraguado del hormigón. Sin duda resultó la fase más costosa, en la que debían extremarse las precauciones para que el entramado resistiese. Además, el hecho que el forjado de cubierta estuviera a 5,5m desde el suelo resultaba una dificultad añadida.
El hormigonado de las jácenas y la capa de compresión del forjado debía realizarse en una misma etapa, sin juntas, cumpliendo las prescripciones tanto del fabricante como del proyecto.
En cuanto a la estructura, tan sólo faltaría el último forjado que conformaría el espacio del palomar. Se realizaría en forjado unidireccional convencional para mayor simplicidad. Además, en la fase de construcción de los forjados debió preverse la formación de aleros perimetrales en cubierta con losa armada.
CONSTRUCCION DE NAVE PARA ALMACEN
Ya en fase de acabados tan sólo debían acometerse el resto de cerramientos, la solera y la cubierta. A juzgar por vosotros mismos el resultado.


 
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