REHABILITACION INTEGRAL DE MASIA

Situación:  T.M. La Portellada (Teruel).
Año de finalización: 2007.
Duración de la obra:  18 meses.
Redacción Proyecto y Dirección Facultativa: Rubén Esteve Latorre.

Una parte de nuestra labor como técnicos de la edificación que más nos apasiona es la de recobrar la vida a un edificio. Además, si a ello se unen otro tipo de vínculos como el valor histórico o el de tener entre manos un edificio en un estado lamentable y que la determinación de su propietario sea la de recuperar esos valores perdidos, quiere decir que algo más está sucediendo ante tus ojos cuando recibes el encargo. Se trata casi, de un valor sentimental, de tener la oportunidad de dar además, valor añadido a tu territorio.

Digo vida de un edificio y valor histórico y no valor arquitectónico ya que por lo general, las masías de mi comarca natal, el Matarraña, carecen de él. Afortunadamente, los valores que están haciendo posible su recuperación residen en el valor social, ambiental, histórico y etnológico que representan una forma de vida ancestral ligada al campo y que debido al cambio tecnológico sufrido por nuestra sociedad se están recuperando precisamente por eso, porque se están perdiendo. Hace poco en una de las memorias redactadas para otro encargo profesional, después de meditarlo mucho definí a las masías como:
“…la tipología tradicional de masías existente en la comarca del Matarraña formada por volúmenes anexos a uno principal, con cubierta a varias aguas, caracterizadas por un patrón de sencillez y austeridad fruto de la evolución y adaptación a las necesidades de la actividad agropecuaria que se desarrolla en la misma explotación. Así, encontramos zonas destinadas al almacenamiento de los productos que se cultivaban (aceite, vino, grano, almendra), al almacenamiento y estancia de los animales que servían tanto para las labores del campo o para la sustentación familiar (establos, gallineros, etc.), situadas en las partes bajas, y otras en la última planta para el secado del grano, bien aireadas y soleadas. Y por supuesto, la zona destinada a la vivienda familiar que se ocupaba de la explotación, normalmente con una o varias plantas habitables. En resumen, una entidad autosuficiente integrada perfectamente en el medio.”
 
En el caso que presentamos en esta entrada se trata de una masía que allá por el año 2006, recién titulado, se me presenta el reto de rehabilitar un edificio de piedra, con forjados de madera, con asientos, desplomes, grietas…vaya, poco de toda aquella teoría con sistemas tan diferentes.
Así pues primero como no, el levantamiento, acordar un programa de espacios con el promotor y luego decidir los sistemas constructivos que hicieran posible recobrar el aspecto original, tanto exterior como interior. Y de todo ello como no podía ser de otra manera, aprendiendo junto con los demás profesionales y sobre todo, con las claras ideas del que la promovía, que facilitaron mucho las cosas.
A ello hay que añadir que finalmente conseguimos mantener el espíritu de la masía como edificio totalmente autosuficiente, a través de la reutilización de aguas pluviales y grises, electricidad mediante sistema fotovoltaico y una balsa en el exterior para la recogida de las aguas de escorrentía que luego se destinarían a una zona de regadío.
De aquellas obras que siempre quieres volver.
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